Hilda Catz

¿Cómo vive el proceso creativo?
En general demanda bastante, porque el tiempo real no tiene que ver con el tiempo del arte. Cuando me preguntan cuánto me lleva hacer algo, la respuesta siempre es la misma: toda la vida, en tanto el artista mira el mundo como si fuera la primera vez, como decía Matisse: “Mira el mundo con ojos de niño”. Hay algunos cuadros que siempre tienen la estatura que uno les quiere dar y otros que van creciendo de a poco a medida que uno los va encontrando. El arte es un compromiso interno, hay que implicarse mucho para hallar la síntesis. Es un trabajo duro para el artista porque uno se encuentra con fantasmas, angustias y miedos. Es preciso despojarse de las capas con las que la vida cotidiana lo va cubriendo para hallarse.

En cuanto al estilo, ¿elige definirse de algún modo?
El camino me fue llevando por distintos estilos y búsquedas. Varios críticos me han dicho que mi estilo tiene mucho del expresionismo alemán, pero yo creo que siempre estoy fluctuando en la diversidad.Es como si huyera de quedar capturada en una forma de expresión. Tengo ese movimiento, me dejo llevar.

¿En qué está trabajando actualmente?
En la impresión abstracta a través del color. No creo que me quede ahí, porque la línea y la tinta me atraen mucho. Hay una integración de la textura en las obras que estoy haciendo, está apareciendo la escultura.Pero por ahora siento que la forma de dejar abierto es la abstracción, no sé qué pasará después. La abstracción es en este momento como una especie de poema cada vez más abierto y misterioso.Texto: Florencia Zielinski

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cuadro Hilda




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